Psicosis Aluminica
Alguna persona de aspecto obrero le dijo a su mujer -En algún momento lo miré, estaba tan desganado como el sol cuando esta a punto de llover… tan pálido que parecía un vaso de leche, le pregunte que había pasado, me contesto que no era nada, se le iba a pasar en un rato. Si, me mintió, aun así cuando volví al día siguiente… su vida sonaba entre los autos de la ciudad, y se movía tan rápido que no pude mirar hacia donde partió… sólo me asome por la esquina.-
Estuve en un camión, recorriendo la ciudad… existían miles de luces pasando rápido frente a mis ojos, pasando como estrellas fugaces, apagándose como se apagan los sueños al despertar, era un momento inconfundible, pues ese día la gente no había abordado ese camión, porque ya no era hora de que los transeúntes se muevan como hormigas desnaturalizadas.
En un momento olvide por qué estaba en ese autobús, no era el que siempre tomaba, miraba las bajadas, y las subidas, y las sentía, como un rush y como una depresión, el camino era algo extenso y en alguna bajada tuve un flash back…
-estaba sentado con las piernas estiradas, descansándolas sobre el suelo... no pude entender este momento, habían dos individuos dentro de la casa… había un olor a seco, a húmedo, a ropa guardada, a latas quemadas… entraban y salían de la habitación, yo truncaba la desesperanza, que cada vez mas se hacia aguda, cruzaba las piernas una y otra vez, cada vez mas el pánico era frecuente, cada vez mas no sabia que hacía en ese lugar, una vez mas no había salida… frente a mi, unos árboles secos, las hojas habían caído, eran una docena, y el cielo crispado por la noche entrante, azul rosa, mas al horizonte todo era naranja. Olor a tabaco, mezclado con el olor dulce irritante de la tarde huyendo, alguna persona de aspecto obrero me preguntaba que me pasaba, si acaso estaba bien, y solo movía la cabeza hacia abajo, intentando no dar cuenta que era un asco ese lugar, que no podía hablar.. que no podía escapar como siempre lo hago. Sentía como si ese lugar estuviera separado de todo el mundo, como si aquella habitación sea la única viva de toda la ciudad, y yo estaba ahí, ingenuo a las consecuencias, ingenua a todo, viviendo el malestar de no querer hacerlo… se agudizó unos momentos mas y cayó la noche, junto con su cruel sentimiento desolado; no conocía a las personas, pero daban mas confianza que cualquiera de ustedes; sin algún motivo me levante del suelo, y me fui… las calles eran oscuras y no conocía aquel lugar, camine y camine, y solo conseguí llegar a mi casa, sin haber cambiado el destino, de nuevo estaba ahí, durmiendo en el mismo lugar…-
Los saltos del autobús hicieron que regrese, me encontraba de nuevo admirando el universo artificial. Miré las ventanas, y se me reflejaba el rostro entre ellas, no había sido una noche tan bonita, sino al contrario, era superflua, y abrumadora, el cansancio del día complementaban la tristeza de viajar en un camión oscuro, donde en fondo todo era una vía Láctea, las casitas pequeñas, los hombres que salen de noche, mi vida como una tragedia, el estado desolado, poético y desgarrante hacían que me entristeciera aun mas y mas. Nunca quise bajarme del camión, quería siempre sentir el aire fresco que corría, pues fue una tarde con una pequeña llovizna, los colores, el olor a mojado, el vapor de las calles, el camionero concentrado en pasar por las calles del centro histórico, creo que andaba enojado. Empezó a haber gente en las calles, caminando, tratando de llegar a un destino, sin pensar, como robots programados para no despertar, miles de autobuses, siguiendo día a día la rutina de viajar, la rutina de despedazar lo absurdo, lo imposible, pero mas justo que la realidad y una vida de monotonía. Quería salir corriendo, pero aun estaba en el autobús, quería escapar y no saber nada más de nadie… era dolor ajeno, la incomprensibilidad de lo normal y de lo real, gente pasando, gente navegando la realidad palpable… mientras que yo me preguntaba donde esta mi estado normal, donde rayos estaba mi conciencia?… por que no puedo estar caminando como ellos en lugar de escapar siempre por la puerta de atrás? Y me dije… es porque puedo hoy sentir, porque puedo hoy ser libre… solo eso amortiguaba el dolor, mientras viajaba con Isabel.
Y nunca acaban las preguntas, y nunca se terminan las respuestas, nunca trato de olvidar, porque los recuerdos son lo único que tenemos, aunque sean malos, es mejor sentirse mal, es mejor sentir y querer ya no hacerlo… a no hacerlo.
Saint-BAsss
jueves, 23 de abril de 2009
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